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CREMACIÓN Y RELIGIÓN

La Iglesia Católica permite desde hace varias décadas las cremaciones de personas que pertenecen a su comunidad y profesan su religión, pero establece condiciones y normas a seguir.

De acuerdo con las instrucciones publicadas en el año 2016 por La Congregación para la Doctrina de la Fe, las cenizas de los católicos no se pueden esparcir, dividir ni guardar en una residencia particular. Por lo que recomienda que los cuerpos sean resguardados en cementerios.

Para esto existe la posibilidad de resguardar el ánfora en un columbario, que es un espacio especialmente destinado para esto en un cementerio.

Para los Cristianos Evangélicos la cremación no es aceptable, porque ellos creen que todos los seguidores de su fe van a resucitar como lo hizo Jesucristo, y el hecho de destruir el cuerpo constituye, de cierta forma, una contradicción de sus creencias.

En el Hinduismo, los fallecidos se creman ya que creen que el cuerpo sin vida impide que el alma avance hacia su siguiente destino. Por eso los rituales funerarios de esta religión suelen ocurrir casi inmediatamente después del fallecimiento de la persona, para que su alma sea liberada lo antes posible.

Para el Judaísmo, la cremación está completamente prohibida ya que muchas de las tradiciones del luto judío no se pueden hacer si el fallecido ha sido cremado. Por lo tanto, en los cementerios judíos tampoco se permite el resguardo de ánforas y cenizas.

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